Todo empezó con una niña
de 8 años.
En 2019, Diego tenía una idea que para muchos podría sonar extraña: abrir una tienda de accesorios en nombre de su hija María Sofía, que en ese entonces tenía apenas 8 años y le brillaban los ojos cada vez que veía una pulsera dorada.
No era un negocio más. Era un sueño construido en silencio, con paciencia, ladrillo por ladrillo — o quizás habría que decir: pieza por pieza.
"Quería que cuando ella tuviera 18 años, ya tuviera algo suyo. Una marca con su nombre, una historia real, clientes que la conocen."
— Diego, fundadorUn papá de 49 años
vendiendo accesorios femeninos.
Diego no es diseñador de moda, Sabe importar y vender online, pero sin ningun conocimiento de Accesorios.. No tiene una imagen femenina detrás de cámara. Tiene 49 años, dos manos, y una convicción que ningún obstáculo pudo apagar.
Hubo días en que las fotos no salían como quería, momentos en que dudó si tendría sentido seguir. Pero cada vez que pensaba en rendirse, pensaba en Sofía — y en el día en que ella iba a entrar a este sitio como su dueña.
Y seguía.
